Seamos francos, no todo es color de rosa. Hay reuniones, hay jefes, hay que ir a dejar a los niños y luego irse al trabajo. Hay que atender a los suegros, ir al gimnasio y comprar zapatos nuevos. Hay que pagar la línea de crédito, tener un hijo y hacer de viejo pascuero. Ni hablar de un mal día, una mujer en sus días o una noche de insomnio.

La vida no es lo que parece. Pero hay que bancársela y darle para adelante. El mar, la playa y las vacaciones en general, son un buen remedio para los síntomas de la rutina. Una escapadita, finde largo, cambio de quincena o hasta pleno invierno. El mar siempre nos va a hacer bien. Tan bien como descansar.

Tu vida merece salirse un rato de tu vida.